Las chanclas en verano: ese hábito tan nuestro que a tus pies no les hace ninguna gracia

Llega el verano y, casi sin pensarlo, cambiamos los zapatos por chanclas. Es cómodo, es fresco, es lo que toca. Lo entiendo perfectamente, de verdad. Pero como podóloga en Badajoz llevo años viendo en consulta lo que ese hábito tan extendido le hace a los pies de muchas personas, y hoy quiero contártelo sin dramas pero con toda la honestidad que me caracteriza.

No te voy a decir que las chanclas son el demonio ni que no puedes ponértelas nunca. Lo que sí quiero es que sepas qué le ocurre a tu pie cuando las usas de forma continuada, para que puedas elegir con conocimiento de causa.


El pie no está diseñado para ir «en libertad» todo el día

Nuestro pie es una estructura biomecánica increíblemente compleja: 26 huesos, 33 articulaciones y más de 100 músculos, tendones y ligamentos trabajando de forma coordinada para darte estabilidad, amortiguación y propulsión con cada paso que das. Cuando calzas una chancla plana y sin sujeción, esa maquinaria perfecta empieza a trabajar de forma compensatoria para que no se te caiga el calzado del pie. Y eso tiene consecuencias.

Un estudio publicado en el Journal of the American Podiatric Medical Association (Shroyer & Weimar, 2010) comparó la biomecánica de la marcha con chanclas frente a calzado deportivo, y encontró diferencias significativas en la longitud del paso, la cadencia y la activación muscular. Básicamente, con chanclas andamos diferente, y no precisamente mejor. Algo que cualquier podóloga en Badajoz con experiencia clínica ve reflejado en consulta cada verano sin excepción.


¿Qué problemas concretos pueden aparecer por el uso continuado de chanclas?

Fascitis plantar

Es, sin duda, la consulta más frecuente que atiendo en verano aquí en Badajoz. La fascia plantar es una banda fibrosa que recorre la planta del pie desde el talón hasta los dedos y actúa como amortiguador natural. Las chanclas planas, sin ningún tipo de soporte de arco, someten esa estructura a una tensión mantenida y repetitiva que puede inflamarla.

La fascitis plantar se manifiesta con ese dolor tan característico en el talón al dar los primeros pasos por la mañana o después de estar sentado un rato. Según la revisión sistemática de Riddle y Schappert publicada en Physical Therapy (2004), la fascitis plantar afecta a aproximadamente 2 millones de personas al año solo en Estados Unidos, y el calzado inadecuado es uno de los principales factores de riesgo identificados. En verano, los podólogos en Badajoz lo vemos multiplicado: el calor invita a las chanclas y las chanclas invitan a la fascitis.

Tendinitis de Aquiles

El tendón de Aquiles une los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón y es el tendón más grueso y resistente de nuestro cuerpo. Con las chanclas, al no haber ningún tipo de contrafuerte ni elevación del talón, ese tendón trabaja en una posición de mayor elongación de forma continua. El resultado puede ser una tendinitis, con dolor e inflamación en la parte posterior del talón y el tobillo. Cualquier podólogo en Badajoz que lleve tiempo en la profesión te dirá que agosto es el mes rey de esta lesión.

Metatarsalgia y sobrecarga del antepié

Las chanclas, especialmente las de tira entre los dedos, generan un patrón de agarre muscular inconsciente: los dedos se «aferran» a la chancla para mantenerla en el pie con cada paso. Ese gesto repetido miles de veces al día sobrecarga los metatarsianos y puede provocar metatarsalgia, una inflamación dolorosa en la zona de la «almohadilla» del pie, justo detrás de los dedos.

Inestabilidad de tobillo y riesgo de esguinces

Sin sujeción lateral, el tobillo queda completamente desprotegido frente a los movimientos de inversión. Cualquier irregularidad del suelo, un escalón mal calculado o un simple descuido puede acabar en un esguince. En superficies de playa o adoquines esto se multiplica. Un metaanálisis publicado en el British Journal of Sports Medicine (Doherty et al., 2014) identificó el calzado con escasa sujeción como uno de los factores extrínsecos asociados a mayor incidencia de esguinces de tobillo.

Problemas dérmicos: rozaduras, ampollas e infecciones

En verano, el pie sudado más la tira de la chancla es una ecuación que termina en rozaduras y ampollas con mucha frecuencia. Y en personas con diabetes o con una piel más frágil, esas pequeñas heridas no son un tema menor. Además, ir con el pie expuesto aumenta el contacto con superficies contaminadas: hongos como el Trichophyton rubrum, responsable de la dermatofitosis o «pie de atleta», se transmiten con mucha facilidad en zonas húmedas como piscinas, vestuarios o duchas de playa. Según los datos de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), las infecciones fúngicas del pie son especialmente prevalentes en los meses de verano. En Badajoz, con nuestras temperaturas, la temporada de riesgo se alarga bastante más que en otras ciudades.


¿Y las chanclas con plataforma o cuña?

Tampoco son la solución ideal. Una plataforma rígida anula el movimiento natural del pie durante la marcha, impide la flexión de los dedos en la fase de propulsión y puede sobrecargar el tobillo de una forma diferente pero igualmente problemática. Y las cuñas altas añaden el riesgo de caídas y la alteración de la cadena biomecánica hacia arriba: rodilla, cadera y zona lumbar también acaban pagando las consecuencias. Es algo que como podóloga en Badajoz veo con mucha frecuencia en pacientes que pensaban que llevaban un calzado «más seguro» por tener más altura que una chancla plana.


¿Entonces qué sandalias puedo usar en verano?

Aquí viene la buena noticia: no tienes que renunciar a llevar el pie fresco en verano. Lo que necesitas es una sandalia que cumpla algunos requisitos básicos: que tenga sujeción en el talón, que ofrezca cierto soporte en el arco plantar, que la suela tenga algo de amortiguación y que, en la medida de lo posible, la tira no vaya entre los dedos. Existen marcas que combinan perfectamente el diseño veraniego con una base biomecánica correcta.

Y si tienes alguna condición previa como pie plano, pie cavo, fascitis recurrente o diabetes, lo ideal es que lo consultemos antes de elegir tu calzado de verano. En mi clínica de Badajoz puedo orientarte en función de cómo es tu pie y cómo pisas, algo que no puede hacer ninguna app ni ningún dependiente de tienda por muy bien intencionado que sea.


Mi recomendación como podóloga en Badajoz

Guarda las chanclas para la piscina, la playa o la ducha. Para el resto del día, elige un calzado que realmente cuide tus pies. Sé que en verano apetece lo más cómodo y lo más ligero, pero «cómodo» no siempre es sinónimo de «saludable para tu pie».

Si llevas semanas con dolor en el talón, en la planta o en los dedos, no lo normalices. Los podólogos en Badajoz existimos precisamente para eso, y muchos de estos problemas tienen solución rápida si se tratan a tiempo. El verano es la época del año en la que más consultas de este tipo atiendo, y casi siempre llegamos tarde porque se ha aguantado el dolor demasiado tiempo pensando que se pasaría solo.

No esperes a que sea un problema mayor. Pide tu cita en podologabadajoz.es y este verano lo disfrutas, pero con los pies bien cuidados.

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